Por: Alberto Póndigo
Es una obra que engloba
buena parte de nuestra realidad latente. Hoy en día en este mundo tan
individualizado, tan alejado de un bienestar en la sociedad, cuando se ve tan
utópico un verdadero equilibrio en el planeta, considero que en esta obra,
Giddens nos da una panorámica general de los fenómenos o procesos que han
venido a cambiar tantos aspectos de nuestras vidas, si bien, no es un libro que
te aporte mucho sobre cómo hacerle para erradicar todo lo malo que sucede en el
mundo, me parece que el autor nos da una visión más o menos real de lo que
sucede, y me atrevo a decir más o menos porque creo que Giddens hace sociología
de arriba para abajo, no de abajo para arriba, pero no me meteré en asuntos de
ésta índole. Lo que nos atañe ahora es el libro.
La obra se divide en cinco
capítulos Globalización; Riesgo; Tradición, Familia y Democracia. En
Globalización el autor se referirá primeramente a lo global que es ahora el
término a comparación de hace algunas décadas. Apenas en los 80’s se comenzaba
a usar ese término. El autor expone que algunos pensadores han tomado distintas
posturas respecto a lo que es la globalización, se habla de los escépticos y de
los radicales. Los primeros básicamente se resisten a la idea de que esto de
que vivamos en un mundo en donde lo que sucede en Estados Unidos tenga que ver,
o esté relacionado, a veces, con lo que suceda en países lejanos a ése. Los
segundos por el contrario, dice el autor, afirman que lo que es la
globalización es bastante real y que sus consecuencias se ven en todos lados.
Explica que la globalización es algo que no sólo genera cambios en el ámbito
económico sino que la globalización es política, tecnológica y cultural. La
globalización no es algo simple de explicar pues conlleva muchos procesos,
también explica que estos procesos no evolucionan equitativamente, esto es
bastante obvio.
En el apartado de Riesgo,
expone que hoy en día se toma esta idea del riesgo más en cuenta viéndola desde
una perspectiva económica que desde una perspectiva ecológica. Desde que se
empezó a ver que existía riesgo en cualquier aspecto, se comenzó también a
tomar en cuenta la seguridad, de ahí el surgimiento de los seguros y de la
empresa londinense Lloyd’s. Hace una distinción entre dos tipos de riesgos, el
riesgo externo y el riesgo manufacturado. El primero hace referencia a los
hechos generados por la naturaleza o a lo que viene de las tradiciones. El
segundo hace referencia a los riesgos a que nos enfrentamos por situaciones
que, por nuestra poca experiencia, no podemos afrontar, los riesgos
medioambientales entran en esta clasificación, así como lo que se relaciona con
el calentamiento global.
En el siguiente capítulo
Tradición, Giddens empieza a exponer que hay muchas cosas que comúnmente uno
cree que son tradicionales pero que en realidad son meras creaciones de la
globalización. Se pone el ejemplo del kilt que es la falda a cuadros que usan
los escoceses, explica que esto no tiene nada de tradicional y que, por el
contrario, esta vestimenta ha sido producto de la revolución industrial.
Menciona, incluso, que la tradición así como el término en sí, son producto de
la modernidad. Se tocará el tema de los fundamentalistas, entendidos éstos como
aquéllos que, no viniendo de la tradición sino como producto de la
globalización, “piden una vuelta a las escrituras o textos básicos que deben
ser leídos de manera literal, y proponen que las doctrinas derivadas de tales
lecturas sean aplicadas a la vida social, económica o política” (p. 61).
En el apartado de Familia
Giddens se extenderá en su exposición tocando temas que sin duda son los más
preocupantes hoy en día. Nos explica que los cambios que tienen que ver con la
sexualidad, el matrimonio, las relaciones y la familia, son los más
importantes. Los políticos y activistas actuales piden un regreso a la familia
tradicional, sin embargo, el autor afirma que la familia tradicional (edad
media) se caracterizaba por ser una relación que descartaba que el amor debía
florecer, era más bien una unidad económica. Las mujeres y los niños no tenían
derechos en ese tiempo. Escribe que para los años cincuenta la familia ya no
era una unidad económica, se tomaba en cuenta el amor romántico y era esto la
base del matrimonio. Actualmente las cosas han cambiado aún más, existen mayor
número de personas viviendo solas y la idea de familia de los años cincuenta ha
venido desapareciendo.
Se define a la relación pura
como aquella en que los derechos y obligaciones son los mismos para uno como
para el otro y que entre sí, se desean lo mejor. Esta relación está basada en
el diálogo y en la comunicación, en donde es básico entender lo que la otra
persona dice. Concluye básicamente que la familia tradicional no es el modelo
ideal.
Finalmente aporta un
capítulo que considero esencial, porque aunque al inicio escribí que Giddens no
nos aportaba algo así como puntos a tomar en cuenta para mejorar la situación
mundial, toca aquí algo que, me parece está un tanto relacionado con eso de
proponer.
La definición que nos aporta
de lo que es la democracia es la siguiente: “es un sistema que implica
competencia efectiva entre partidos políticos que buscan puestos de poder. En
una democracia hay elecciones regulares y limpias, en las que toman parte todos
los miembros de la población” (p. 82). Afirma que algunos estados no llegan a
la democratización total, podría yo diferir de esto de “algunos”, pues en gran
medida se ha relacionado la idea de democracia con la de utopía, es decir, no
creo que exista un lugar en donde se aplique la democracia con todo el rigor,
que haya, pues, una democracia perfecta. Casi todo el mundo afirma que la
democracia es lo mejor, sin embargo existe una paradoja con lo que es la
democracia como el sistema de gobierno más viable, se trata de que hoy en día
las personas ya no tienen confianza en los políticos, cada vez menos personas
quieren ir a votar, existe, pues “una desilusión generalizada con los procesos
democráticos” (p. 85) así, pues, vemos que existen distintos niveles de
democracia en cada región.
El autor afirma que lo que
se debe de hacer es “democratizar la democracia” aquí se refiere a que hay que
tomar medidas globales para este mundo globalizado. Esto es, pues, devolver el
poder al estado. Nivelar lo que es la economía, la sociedad civil y el estado,
pero siempre con el poder del estado regulando el rumbo del país. Significa
también, erradicar la corrupción en todos los ámbitos, así como lograr que los
partidos políticos se abran más al diálogo con lo que son los movimientos
sociales.
Nos hablará también del
papel que juegan los medios de comunicación dentro de la democracia. Nos dice
que, por un lado la sociedad de la información, aunque actúa altamente como
fuerza democratizadora, hay que tomar en cuenta que “la televisión y otros
medio tienden a destruir el propio espacio de diálogo que abren, a través de
una trivialización y personalización inexorables de las cuestiones políticas.
Además el crecimiento de empresas multinacionales gigantes de comunicación
significa que magnates financieros no elegidos pueden ejercer un enorme poder”
(p. 92).
Transportando esto a la
realidad de nuestro país, se puede decir que es un indiscutible ejemplo lo que
hacen las dos televisoras principales del país que no contentas con ser el
monopolio de información televisiva, ahora quieren aplicarlo como “ley”, “que
nadie más se meta a nuestro territorio, el cual ya tenemos bien dominado”.
Como conclusión, agrego que
el libro está escrito de una manera muy amena, como una lectura de fin de
semana que vale la pena conocer. Más que nada lo recomiendo por eso, no hay
nada que perder, por el contrario; se gana conocimiento y puntos de reflexión.
El prejuicio en la lectura es algo, creo yo, que hay que erradicar, hay que
conocer para poder criticar. Giddens aunque, como dije antes, hace sociología
como desde las grandes esferas o desde una perspectiva muy europea hacia lo que
resta del mundo, y que bien podría llamarse a esto el gran pecado de Anthony
Giddens, es valiosa su aportación al campo sociológico. No me atrevería a decir
que es un mal sociólogo, simplemente que tiene una visión muy lejana a los
países latinoamericanos, por lo tanto podría ser que se menosprecie su trabajo,
lo cual es bastante lamentable, y en lo personal estoy en contra de dicha idea.
Afirmo que una de las cualidades que me agradan de este autor es su gran
sencillez al escribir y desarrollar sus temas, hace ver las cosas simples,
explica sus argumentos de una manera bastante sencilla. Esa es una capacidad
que no todos tienen y que me parece importante resaltar.
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